La paradoja de la IA: Anthropic busca humanos para tareas que sus agentes ya podrían realizar

Persona trabajando en un escritorio moderno, con pantallas mostrando código y gráficos abstractos de IA, simbolizando la colaboración humano-IA.

Sorprendentemente, Anthropic, una de las vanguardias en el desarrollo de inteligencia artificial, ha publicado una oferta de empleo que parece contradecir la propia promesa de automatización de la IA. La compañía busca cubrir un puesto de asistente administrativo con un salario anual que ronda los 172.000 euros, una suma considerable para una labor que, teóricamente, sus propios agentes de IA ya estarían capacitados para ejecutar.

La vacante, identificada como Administrative Business Partner para su oficina en Londres, detalla entre sus requisitos habilidades como ser "altamente organizado, meticuloso y proactivo". Las responsabilidades incluyen la gestión de agendas, la programación de viajes y la respuesta a correos electrónicos para directivos comerciales de la empresa. Este escenario evoca el conocido refrán: "en casa del herrero, cuchara de palo".

El criterio humano, un activo irremplazable

Dario Amodei, CEO de Anthropic, ya había advertido en 2025 sobre la potencial sustitución de entre el 10% y el 20% de los empleados administrativos en un plazo de uno a cinco años. Sin embargo, el factor distintivo que aún diferencia a los humanos de los agentes de IA es el criterio. Esta cualidad es precisamente lo que impulsa la necesidad de contar con un asistente humano en Anthropic.

Anna Bailey, fundadora de la plataforma Pally Talk, especializada en asistentes profesionales, señala a CityAM que "si la IA pudiera reemplazar a un asistente personal humano, una empresa de IA [como Anthropic] sería la primera en hacerlo". Añade que, si bien la IA puede gestionar una agenda, carece de la capacidad de interpretar el contexto de una reunión o tomar decisiones estratégicas complejas.

La IA como complemento, no como sustituto total

Los datos de una encuesta de Pally Talk en julio de 2026 refuerzan esta idea: el 68% de los asistentes utilizaron su propio criterio para tomar decisiones críticas de negocio en 2025 sin aprobación explícita, una acción que ningún agente de IA debería emprender por su naturaleza actual. No obstante, Bailey reconoce el valor de la IA como herramienta de apoyo. Los agentes pueden optimizar tareas como encontrar coincidencias en calendarios, transcribir notas de voz o priorizar bandejas de entrada, pero el valor añadido reside en la aplicación del criterio humano.

Un informe de McKinsey sugiere que la implementación de la IA no siempre resulta en la destrucción de empleo, sino en una transformación de roles. Un ejemplo es el de los ingenieros de software, cuya labor evoluciona de la escritura directa de código a la supervisión del código generado por IA, generando una demanda creciente para estos puestos.

Otras tecnológicas comparten esta visión

Anthropic no es la única gran tecnológica que recurre a personal humano para tareas que la IA podría asumir. Meta, por ejemplo, lanzó Muse a principios de septiembre. Este agente de IA ofrece funcionalidades para realizar compras, enviar correos, gestionar calendarios y planificar viajes, cubriendo precisamente el espectro de actividades que Anthropic busca para su nuevo asistente humano.

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