Rusia Desarrolla un Sistema para Interferir Directamente con Satélites Starlink en Órbita

Rusia ha intensificado sus esfuerzos para neutralizar la constelación Starlink de SpaceX, presentando un nuevo sistema denominado "Volna Kupol Garant" (Ola Cúpula Garante). A diferencia de intentos previos centrados en interferir con antenas terrestres, esta tecnología busca apuntar directamente a los satélites en órbita, con el objetivo de saturar sus receptores y dejarlos temporalmente inoperativos.
El Funcionamiento de "Volna Kupol Garant"
Desarrollado por la empresa rusa Russkiy Kupol, con sede en Crimea, el sistema emite un haz de radio de alta frecuencia y gran estrechez. Según Dmitry Kuzyakin, diseñador jefe del Centro de Soluciones Integradas No Tripuladas, esta emisión está diseñada para sobrecargar las antenas receptoras de los satélites Starlink que se encuentren dentro de su zona de operación. El propósito es impedir que los satélites puedan recibir las señales procedentes de terminales en tierra.
Los satélites Starlink operan a altitudes aproximadas de 500 kilómetros y utilizan la banda de 14 a 14,5 GHz para la comunicación con los usuarios. Esta banda se divide en ocho canales, cada uno de 62,5 MHz. Expertos como Serhii Beskrestnov, asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania, sugieren que el sistema ruso emplea ocho antenas parabólicas direccionales, una por canal, que se enfocan simultáneamente en un único satélite para lograr la saturación de sus receptores.
Un Arma de Bloqueo, No de Destrucción
Rusia enfatiza que "Volna Kupol Garant" no es un arma antisatélite convencional, ya que su objetivo no es el daño físico del satélite. "Volna no destruye físicamente la nave espacial, pero mientras dura la 'iluminación', bloquea la capacidad de un satélite concreto para dar servicio a los terminales terrestres", explicó Kuzyakin. El efecto de la interferencia puede persistir incluso después de que el sistema cese su operación, requiriendo varios minutos para que el satélite afectado recupere la plena funcionalidad.
Despliegue y Limitaciones del Sistema
Físicamente, el sistema se compone de seis módulos remolcables, cada uno equipado con dos antenas orientables y protegidas por radomos. Esta configuración le otorga flexibilidad operativa desde diversas posiciones. Los informes indican un alcance de varios kilómetros cuadrados, con un peso de unos 120 kilogramos por unidad y la necesidad de un solo operador, aunque se contempla el control remoto.
A pesar de su capacidad, el sistema presenta limitaciones significativas. Beskrestnov señala que cada unidad solo puede interferir con un satélite Starlink a la vez, una tarea compleja dada la constelación de más de 10.000 satélites activos. Además, el coste estimado de cada unidad se sitúa en torno a los 1,5 millones de dólares, lo que representa una inversión considerable.
Otro punto débil señalado es la detectabilidad del sistema. SpaceX puede identificar interferencias en sus canales de comunicación de forma casi inmediata. Las numerosas antenas y el tamaño del equipo lo hacen visible para los satélites de reconocimiento electrónico aliados de Ucrania. De hecho, se reportó la localización y destrucción de un sistema similar con drones por parte de fuerzas ucranianas el pasado 15 de junio.
La carrera por el control del espacio cercano a la Tierra se intensifica, con sistemas como "Volna Kupol Garant" añadiendo una nueva dimensión a los conflictos modernos y a la ciberseguridad en el ámbito espacial.
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