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Cataluña busca el regreso a la oficina de sus funcionarios con incentivos económicos

Funcionarios trabajando en una oficina moderna y luminosa.

La Generalitat de Cataluña ha planteado una estrategia económica para incentivar el retorno de sus funcionarios a las oficinas, ante la creciente tendencia hacia el teletrabajo. Esta medida, que se encuentra en fase de negociación, propone la concesión de un complemento salarial a aquellos empleados públicos que renuncien voluntariamente a la modalidad de trabajo remoto, siempre y cuando su puesto lo permita.

Un Incentivo de hasta 200 Euros por Presencialidad

La propuesta, denominada "complemento de asistencia operativa inmediata", contempla un pago mensual que oscilaría entre los 90 y los 200 euros. Este importe se sumaría al salario base de los funcionarios que decidan abandonar el teletrabajo y regresar a sus puestos físicos. La administración catalana ha subrayado que la adhesión a esta medida es completamente voluntaria, si bien la remuneración percibida dependerá de la elección individual.

Los detalles específicos sobre la cuantía definitiva, los perfiles de funcionarios elegibles y la aplicación a casos previos son aspectos que aún se están debatiendo en la Mesa de la Función Pública. La próxima sesión está agendada para el 1 de julio, y se estima que cualquier acuerdo alcanzado no entraría en vigor antes de enero de 2027.

Un Giro Frente a la Normativa General

Esta iniciativa de la Generalitat representa un cambio significativo respecto a la normativa general en la función pública española. El Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), en su artículo 47 bis 3, establece que el teletrabajo es económicamente neutro, otorgando los mismos derechos y deberes a quienes trabajan a distancia y a quienes lo hacen de forma presencial. La propuesta catalana, en cambio, asigna un valor económico a la presencialidad, creando una diferencia salarial implícita para quienes optan por la oficina.

Contexto y Evolución de la Medida

La iniciativa para desincentivar el teletrabajo no es nueva en la administración catalana. Hace aproximadamente un año y medio, en enero de 2025, el Govern ya había eliminado esta modalidad para sus altos cargos, argumentando la necesidad de "presencia efectiva y constante" para puestos de alta dirección. Esta decisión inicial afectó a unos 500 funcionarios, generando una reacción negativa en forma de manifiesto por parte de más de 200 altos funcionarios, quienes la calificaron de "modelo del siglo XIX".

Ahora, esta política se extiende a una plantilla más amplia, que incluye a cerca de 14.900 funcionarios que actualmente tienen permiso para teletrabajar. La medida se implementa en un contexto donde diversas administraciones públicas y empresas exploran diferentes modelos de trabajo tras la consolidación del teletrabajo.

Contraste con la Administración Central

Resulta notable que la apuesta de Cataluña por fomentar la presencialidad vaya en contra de la tendencia impulsada por la Administración central. Según datos recientes, más del 52,4% de los empleados de la Administración General del Estado trabajan a distancia al menos una vez por semana, superando los 93.600 funcionarios en modalidad híbrida. Esta cifra se alcanza en un momento en que se consolida la jornada de 35 horas semanales para el funcionariado.

El debate sobre el modelo de trabajo más eficiente y beneficioso para la administración pública sigue abierto, con Cataluña adoptando una postura distintiva en la búsqueda de un equilibrio entre la flexibilidad del teletrabajo y las ventajas percibidas de la presencialidad.

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