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Investigador español propone un modelo revolucionario para la construcción de la Gran Pirámide de Guiza

Recreación artística de la construcción de la Gran Pirámide de Guiza con rampas internas integradas.

Durante siglos, el enigma de cómo se erigió la Gran Pirámide de Guiza ha fascinado a arqueólogos, ingenieros e historiadores. A pesar de las múltiples teorías sobre rampas monumentales y complejas estructuras internas, ninguna lograba explicar de manera convincente la velocidad, precisión y la aparente ausencia de vestigios físicos del método empleado. Ahora, el investigador español Vicente Luis Rosell Roig presenta una hipótesis que podría cambiar radicalmente la perspectiva del debate.

La piedra Rosetta, descubierta durante la campaña napoleónica en Egipto, ejemplifica cómo el desciframiento de la historia antigua a menudo proviene de reinterpretar elementos ya conocidos. De manera similar, Rosell postula que la solución a la construcción de la pirámide no reside en una tecnología secreta o mecanismos insospechados, sino en la propia geometría de la estructura, integrada desde su concepción.

El Reto Logístico de Keops

La construcción de la Gran Pirámide, con sus aproximadamente 2,3 millones de bloques de piedra, requería un ritmo de trabajo extraordinario. Se estima que para completarse dentro del reinado de Khufu, era necesario colocar un bloque cada tres minutos durante más de dos décadas. Este desafío logístico, más que el simple levantamiento de peso, se convierte en el foco de la nueva teoría.

El investigador español plantea que la pregunta fundamental no es solo cómo se movían las piedras, sino cómo se mantenía un flujo de construcción tan constante sin generar un colapso del sistema logístico. Su propuesta, denominada Modelo de Rampa de Borde Integrada, sugiere la creación de una estructura helicoidal que se integraba en los propios bordes de la pirámide.

Rampas Ocultas: Un Diseño Inteligente

En lugar de erigir y luego desmantelar enormes rampas externas, el modelo de Rosell propone que los egipcios utilizaban corredores sin rellenar alrededor de cada nivel. Estos corredores servían como vías de ascenso temporales, quedando ocultos bajo los bloques finales de cada fase constructiva hasta desaparecer por completo.

Esta solución, a diferencia de las teorías de rampas externas masivas, minimiza la evidencia física dejada atrás, explicando uno de los enigmas persistentes de la construcción piramidal. La estrategia permitía una integración fluida de los materiales sin alterar significativamente el paisaje circundante una vez completada la obra.

La Geometría como Algoritmo de Construcción

Lo más llamativo de esta teoría es su origen: no nació en una excavación, sino a través de un enfoque computacional. Rosell comenzó a modelar la pirámide en un entorno 3D, abordando el problema desde una perspectiva algorítmica. Descubrió que una única rampa era un cuello de botella ineficiente.

La clave residió en la replicación del sistema en varias caras de la pirámide, transformando la construcción en una operación paralela mucho más eficiente. El modelo evolucionó de una hipótesis geométrica a una simulación logística completa, donde múltiples rutas operaban simultáneamente, adaptándose a la forma decreciente de la pirámide a medida que ascendía.

En los niveles inferiores, el modelo de Rosell permite hasta 16 rampas operando a la vez. Conforme la estructura se estrechaba hacia el vértice, el número de rampas se reducía progresivamente, optimizando el flujo de materiales hasta una única vía en las etapas finales. La pirámide, vista a través de este modelo, se asemeja más a una gigantesca máquina de distribución optimizada que a una simple acumulación de piedra.

Coherencia con Hallazgos Recientes

Uno de los aspectos más sugerentes del estudio es su coherencia con algunos de los enigmas descubiertos recientemente dentro de la Gran Pirámide. El modelo de rampas integradas y los vacíos que estas implicaban parece encajar con las cavidades y estructuras internas detectadas por técnicas no invasivas en los últimos años.

Esta alineación entre la nueva teoría logística y los descubrimientos arqueológicos recientes otorga un peso adicional a la hipótesis de Rosell, sugiriendo que la solución a uno de los mayores enigmas de la antigüedad podría haber estado oculta a plena vista, integrada en el diseño mismo de la monumentales estructura.

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