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Génova revoluciona su movilidad: La titánica tuneladora que redefine la ingeniería de infraestructuras

Vista aérea de una gigantesca tuneladora excavando bajo el mar en Génova, Italia, con la ciudad al fondo.

Bajo las aguas del puerto de Génova, la mayor terminal marítima de Italia, una máquina colosal de 16 metros de diámetro está trazando un nuevo camino, literalmente. Esta gigantesca tuneladora, operando a 45 metros de profundidad, está excavando el lecho marino a un ritmo constante, facilitando la construcción del primer túnel submarino del país y ofreciendo una solución innovadora a los crónicos problemas de tráfico que asedian la ciudad.

El desafío de una ciudad encajonada

Génova, históricamente, se ha enfrentado a una compleja disyuntiva geográfica: su desarrollo urbano está limitado por la geografía, encajonada entre el Mar Mediterráneo y las abruptas laderas de los Apeninos. Esta particularidad ha generado un desafío persistente en la gestión del tráfico, especialmente en el eje este-oeste. La solución implementada en la década de 1960, la autovía elevada Sopraelevata Aldo Moro, aunque funcional, ha generado controversias por su impacto visual, la contaminación acústica y su función de barrera física entre la urbe y su vital puerto.

La demolición de esta infraestructura ha sido un tema recurrente en la agenda local, pero su ejecución se ha visto constantemente pospuesta ante la inmensa incógnita de cómo redirigir los aproximadamente 80.000 vehículos que transitan por ella diariamente.

Un proyecto de compensación y resiliencia

El origen del ambicioso proyecto del túnel submarino se remonta a un acuerdo crucial firmado en octubre de 2021. Este pacto, forjado entre Autostrade per l'Italia, el Ministerio de Transportes italiano, la Región de Liguria, la Autoridad del Sistema Portuario del Mar Ligure Occidental y el Ayuntamiento de Génova, surge como una medida de compensación tras la devastadora tragedia del derrumbe del puente Morandi en 2018, un suceso que cobró 43 vidas y evidenció la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas de la región.

Este túnel, concebido como una obra de reparación y visión a futuro, representa la respuesta a una necesidad de movilidad largamente postergada y un símbolo de la resiliencia de Génova ante la adversidad.

Ingeniería de vanguardia bajo el mar

El trazado total del nuevo túnel abarcará 4,2 kilómetros, de los cuales 3,4 discurrirán completamente sumergidos. La estructura se compondrá de dos galerías independientes, una para cada sentido de la circulación, cada una con un imponente diámetro de 16 metros, alcanzando una profundidad máxima de 45 metros bajo el nivel del mar. Al completarse, se posicionará como el primer túnel submarino de Italia, uno de los mayores de Europa y uno de los más grandes a nivel mundial en cuanto a diámetro.

La ejecución de esta obra monumental se apoya en una tecnología de excavación de precisión: la tuneladora Hydroshield. Este tipo de máquina está diseñada específicamente para afrontar el desafío de excavar en terrenos complejos y saturados de agua, como es el lecho marino de un puerto activo.

La tecnología Hydroshield: clave para la excavación submarina

La elección de una tuneladora TBM (Tunnel Boring Machine) de tipo Hydroshield no es casual. Su diseño permite mantener un equilibrio constante en la cámara de excavación mediante la presión controlada de agua o lodos de bentonita. Este método estabiliza el frente de excavación, impidiendo el colapso del terreno y la intrusión de agua marina en la galería en construcción.

El material extraído se mezcla in situ con los lodos y se transporta a la superficie a través de un sistema de tuberías, garantizando así la continuidad de las operaciones portuarias en la superficie y minimizando el impacto en la actividad diaria del puerto. El diámetro exterior de las galerías es de 15,4 metros, mientras que el espacio útil para la circulación se reduce a 14,3 metros debido al considerable grosor de las paredes prefabricadas de hormigón.

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