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Shenzhen: Un Día de Drones y Vehículos Autónomos en la Vanguardia Tecnológica China

Vista aérea de la ciudad de Shenzhen con vehículos autónomos en las calles y drones de reparto en el cielo.

La transformación de Shenzhen en cuatro décadas es asombrosa, pasando de ser un modesto pueblo pesquero a una metrópolis vibrante, especialmente al circular por sus amplias avenidas en un taxi autónomo. La experiencia se intensifica al percibir el zumbido de un dron que se acerca para entregar un pedido de bubble tea. Lo que podría parecer una escena de ciencia ficción distópica, es en realidad una jornada típica en la capital tecnológica de China.

Durante una visita a China para el lanzamiento del OPPO Find X9 Ultra, la primera parada fue Shenzhen. El interés por la denominada "economía de baja altitud" del gobierno chino, que abarca diversos usos comerciales de drones urbanos, llevó a explorar el servicio de entrega de alimentos mediante drones en la ciudad.

Un Viaje Inmersivo en un Taxi Autónomo

El acceso a la red de reparto con drones en Shenzhen se realiza a través de puntos específicos de entrega, descritos como quioscos o "lockers". Para llegar a uno de estos puntos, la elección fue experimentar un taxi autónomo. La ciudad cuenta con los robotaxis de la empresa Pony.ai, que operan con un nivel de conducción autónoma 4, lo que significa que funcionan sin intervención humana.

El primer desafío para solicitar el servicio fue la necesidad de un número de teléfono chino. Afortunadamente, un miembro del equipo de la agencia de viajes poseía la aplicación PonyPilot+ y facilitó la solicitud. El robotaxi llegó en aproximadamente cinco minutos, anticipando un trayecto de 30 minutos.

La Experiencia de la Conducción Autónoma Nivel 4

Para prevenir cualquier interferencia con la operación del vehículo, el asiento del conductor está aislado por una mampara transparente. El interior está equipado con pantallas, tanto en la parte delantera como trasera, y cámaras de vigilancia. Tras asegurar el cinturón de seguridad y cerrar las puertas, la activación del viaje se realizó pulsando "start ride".

La sensación al ingresar a un vehículo autónomo por primera vez generó cierta expectación sobre la comodidad y la naturalidad de la experiencia. Sin embargo, la conducción demostró ser notablemente suave y precisa, integrándose fluidamente en el denso tráfico de Shenzhen, disipando rápidamente cualquier duda inicial.

Una distinción clave frente a un conductor humano, más allá de la precisión, es la gestión de la velocidad. El robotaxi opera a una velocidad prudente, respetando estrictamente los límites de velocidad y las distancias de seguridad. La ausencia de reacciones humanas ante incidentes, como un vehículo que se cruza inesperadamente, se manifiesta en una simple reducción de velocidad para permitirle pasar, sin interrupciones o señales de frustración.

La interfaz en pantalla permite visualizar la detección del entorno en tiempo real mientras el vehículo se desplaza. También ofrece una vista general de la ruta y el control de diversas funciones del coche, como la climatización, el sistema de audio o el ajuste del asiento del copiloto para mayor confort.

Entrega de Comida Aérea en Condicionantes Climáticos

Al llegar al destino, el vehículo localizó automáticamente un espacio adecuado para detenerse, y la pantalla mostró una indicación para descender por el lado derecho. Una función adicional permite ajustar la posición del coche si el punto de parada se encuentra cerca de un charco, un detalle práctico considerando la propensión de Shenzhen a las lluvias.

El destino final era uno de los quioscos de entrega de drones de Meituan, la plataforma de delivery más extendida en China. A pesar de la lluvia presente, el servicio demostró estar operativo, observándose un dron en vuelo portando un paquete amarillo. Se indicó que la lluvia no representa un impedimento significativo, si bien las condiciones de viento sí pueden ocasionar interrupciones temporales en el servicio.

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