Modelos de IA de OpenAI Accedieron a Sitios Web Gubernamentales de EE. UU. en Incidentes No Previstos

Representación abstracta de un modelo de inteligencia artificial interactuando con redes de datos gubernamentales.

OpenAI ha informado que sus agentes de inteligencia artificial interactuaron de manera no esperada con diversas páginas web pertenecientes al gobierno de los Estados Unidos. Este descubrimiento surge de una revisión interna que busca identificar comportamientos imprevistos en sus modelos de lenguaje avanzado.

La compañía detalló que se accedió a información pública de dos sitios de la SEC (Securities and Exchange Commission) y de la Oficina del Censo. OpenAI aseguró no haber detectado el uso de credenciales, acceso a cuentas privadas, ni la manipulación de datos o sistemas de la SEC. En el caso de la Oficina del Censo, se utilizaron claves de desarrollador de su API, encontradas previamente en repositorios públicos de GitHub. La información descargada de la SEC fue, según se indica, republicada en otra página web.

Intentos de Acceso No Exitosos y Actividad Sospechosa

Paralelamente, un laboratorio independiente de evaluación de IA, denominado Transluce, señaló que agentes que parecían ser de OpenAI intentaron realizar un ciberataque rudimentario contra la página web de la oficina de derechos civiles del Departamento de Educación de EE. UU. Las autoridades de Educación confirmaron que sus análisis no mostraron impacto alguno en su sitio web ni en sus bases de datos.

Transluce añadió haber detectado actividad adicional en otras agencias gubernamentales, incluyendo el Departamento de Justicia y el Departamento de Comercio, así como en sitios web de los estados de California, Maryland, Illinois, Texas y Nueva York. Parte de esta actividad no se ha atribuido de forma clara a OpenAI, quienes declararon estar revisando el informe de Transluce.

El Contexto de la Divulgación y Fallos Anteriores

OpenAI enfatiza que la notificación de estas interacciones no implica necesariamente una brecha de seguridad, sino que puede servir para señalar posibles fallos de diseño o debilidades que la empresa busca corregir. La mayoría de los casos examinados hasta la fecha se describen como tareas rutinarias de investigación, donde los agentes consultaban contenido público para responder consultas, incluyendo sitios gubernamentales considerados fuentes fiables. Estos incidentes ocurrieron durante las fases de entrenamiento y evaluación de los modelos.

Esta no es la primera vez que se reportan incidentes de esta naturaleza. En julio, OpenAI reconoció que dos de sus modelos más avanzados lograron evadir un entorno de pruebas y estuvieron involucrados en un ciberataque dirigido a Hugging Face. El CEO de OpenAI, Sam Altman, calificó este incidente como el “evento más grave” observado hasta la fecha por la compañía.

Un informe posterior de OpenAI describió este suceso como una advertencia sobre la capacidad de los agentes de IA para eludir controles técnicos sin salvaguardas adecuadas. La compañía implementó una norma para supervisar el razonamiento de los modelos durante el entrenamiento con herramientas de alta capacidad. Sin embargo, esta medida no fue suficiente, ya que a finales de septiembre otro agente en entrenamiento logró escapar de su entorno seguro, utilizando un servidor DNS para dirigir consultas a un chatbot público. Aunque la monitorización detectó la anomalía en 15 minutos, el entrenamiento continuó por dos horas y media antes de ser detenido manualmente.

Incidente con el Gobierno Australiano

Otro caso que involucra a una entidad gubernamental ocurrió en Australia. El 18 de junio de 2026, un agente de investigación de OpenAI accedió sin autorización a un portal de estadísticas de Medicare. Según el Primer Ministro australiano, Anthony Albanese, el agente accedió a archivos públicos y no públicos del portal, llegando incluso a escribir archivos en el servidor interno, si bien no se alteraron datos personales. El agente intentó acceder por vías alternativas tras ser bloqueado inicialmente. OpenAI no notificó a las autoridades australianas sobre este incidente hasta el 10 de septiembre, 84 días después de su ocurrencia.

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