eBay Condenado a Pagar 55.7 Millones de Dólares por Campaña de Acoso Contra Periodistas

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Un tribunal ha dictaminado que eBay deberá indemnizar con 55.7 millones de dólares a David e Ina Steiner, un matrimonio de periodistas, como resultado de una prolongada y deplorable campaña de acoso orquestada por la compañía. Los hechos, que se remontan a 2019, involucraron una serie de acciones intimidatorias dirigidas contra los Steiner, quienes gestionaban el blog EcommerceBytes, dedicado a analizar el comercio electrónico.

La escalada de acoso incluyó el envío de paquetes perturbadores, como una caja repleta de cucarachas vivas y una máscara ensangrentada con forma de cabeza de cerdo. Sin embargo, las tácticas de eBay fueron mucho más allá de estos envíos macabros.

Una campaña de hostigamiento multifacético

Según informes del Financial Times, la campaña de acoso contra los Steiner se extendió a la esfera digital y física. Se llevaron a cabo publicaciones denigrantes en redes sociales, suscripciones no consentidas a revistas para adultos y la difusión de datos personales en sitios de contactos sexuales. Adicionalmente, empleados de eBay habrían viajado a Boston para vigilar a la pareja, evidenciando un nivel de infiltración y persecución inaudito.

Tras la denuncia, las investigaciones policiales lograron rastrear el origen de estos ataques hasta la sede de eBay en California, identificando a ejecutivos y personal de seguridad de la empresa como los responsables directos.

El detonante: Críticas a la política de la plataforma

El conflicto se originó en las críticas vertidas por EcommerceBytes, fundado por los Steiner, sobre las políticas de eBay. La pareja, también vendedores habituales en la plataforma, observó un cambio en 2008 que comenzó a priorizar a grandes comercios en detrimento de los vendedores particulares. Este cambio de rumbo, según David Steiner, alteró la dinámica de la relación entre la empresa y sus usuarios.

El tono editorial de EcommerceBytes se tornó progresivamente más crítico, generando descontento en la dirección de eBay. Un artículo específico de 2019, que cuestionaba la decisión del entonces CEO, Devin Wenig, de construir una réplica de una taberna neoyorquina dentro de las oficinas corporativas en un contexto de resultados financieros decrecientes, parece haber sido la gota que colmó el vaso.

Mensajes internos revelan intenciones hostiles

Documentos judiciales posteriores revelaron comunicaciones internas alarmantes. Steven Wymer, entonces director de comunicación, expresó la intención de «aplastar a esta mujer», refiriéndose a Ina Steiner. Otros mensajes calificaban a Ina Steiner de «vaca» y amenazaban con darle «su hora», sugiriendo la necesidad de «dar un escarmiento».

La investigación determinó la participación de al menos diez empleados en esta operación de hostigamiento. Entre los implicados en la alta dirección se encontraban Devin Wenig (CEO), Steven Wymer (director de comunicación) y Wendy Jones (vicepresidenta senior de operaciones globales), quienes abandonaron la compañía entre 2019 y 2020. Un equipo de seguridad compuesto por siete miembros, algunos de ellos expolicías, fue el encargado de ejecutar las acciones materiales, como los envíos y la vigilancia.

Consecuencias legales y financieras

Las repercusiones legales fueron dispares. Los siete miembros del equipo de seguridad fueron los únicos en enfrentar un proceso penal, resultando en condenas de prisión o arresto domiciliario. Los ejecutivos, en cambio, no fueron imputados penalmente pero acordaron compensaciones económicas. Devin Wenig acordó pagar dos millones de dólares, Wendy Jones quinientos mil, y Steven Wymer cincuenta mil, a pesar de ser el autor de muchos de los mensajes más agresivos.

La demanda civil, que incluía a la propia empresa, culminó en la indemnización de 55.7 millones de dólares. eBay emitió una disculpa pública a los Steiner, reconociendo el «tono poco profesional en las comunicaciones internas» y calificando los hechos de «incorrectos, reprobables y que nunca debieron haber ocurrido». Los Steiner, por su parte, han manifestado sufrir aún secuelas como pesadillas, insomnio e hipervigilancia, con una «sensación de seguridad que ha desaparecido por completo».

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